Joaquín Leguina: La necedad sin fronteras

Joaquín Leguina

Joaquín Leguina

Por Joaquín Leguina

El mentón cuadrado y voluntarioso; el gesto severo y la sonrisa retraída, el Sr. Mas habla, como siempre, para Dios y para la Historia. Estamos en la noche electoral del 25-XI-2012 y su parlamento es firme y decidido. Comienza justificando todo lo que ha hecho: la convocatoria de elecciones con dos años de anticipación en busca de una “mayoría contundente” que serviría no para salir de la crisis sino para sacar a Cataluña de España… y con ello pasar él a la Historia y llevar a Cataluña al paraíso de la independencia. Resultado: su partido ha perdido 12 diputados y el separatismo, en su conjunto, obtiene menos apoyos parlamentarios de los que tenía. Pero, eso sí, este vendedor de corbatas se agarra como a un clavo ardiendo a una necesidad que él pretende transformar en virtud:

»Tal y como han quedado los resultados no hay Gobierno que no pase por CiU –dice-. Pero también es evidente –añade- que no nos podemos hacer responsables únicos de la gobernabilidad del país. Las formaciones que han crecido pero que están todavía lejos de nosotros deben ser corresponsables de los éxitos y también de las decisiones difíciles.

Se dirige, resulta obvio, a las huestes de Esquerra Republicana. No creo que los enloquecidos separatistas de ERC acepten la invitación, pero si Mas se metiera en la cama con ellos no sólo saldría con algún esfínter maltrecho, abandonaría el lecho como lo hacen quienes se acuestan con niños pequeños: llenos de mierda. No creo que la gente sensata de CiU (si es que queda allí alguno de esta especie) quiera acostarse  con ERC, pues todo el mundo sabe lo que traen consigo esos matrimonios. ¿Quién no ha oído la fábula del escorpión y la rana? Pues eso: que el aguijonazo del escorpión en medio del río “estaba en su carácter”.

»No podemos liderar solos –confiesa Mas-. En el Parlament o en el Gobierno debe haber apoyos explícitos y responsabilidades –concluye-.

Mas convocó las elecciones calculando que si gestionaba bien el clamor soberanista de la Diada (que habían organizado ellos con el dinero de todos los catalanes) se le abriría el camino hacia la mayoría absoluta. Pero todo lo que le podía salir mal, le ha salido mal, como a Ibarreche. Lo ha escrito Santiago González:

»Ambos pusieron al pueblo y a la democracia por delante de la Ley y a punto de tirarse al vacío invocaron la libertad de movimientos, sin darse cuenta de que su libertad está sometida a la ley. La de la gravedad, concretamente.

En efecto, el escenario de futuro que se vislumbra para CiU es mucho peor que el que tenía antes de convocar elecciones. Lo ha fiado todo a una carta y ha perdido la apuesta.

Insisto: ha jugado al aprendiz de brujo y, como Mickey en “Fantasía”, la película de Disney, se le ha llenado el sótano de agua… y ahora hay que salir nadando. ¿En compañía de quién? ¿De Esquerra para seguir con el raca-raca separatista? ¿Del PP para llegar a un acuerdo económico razonable en Madrid? ¿Del PSC para que avale más recortes sociales?

Si Mas fuera listo (y ya está archidemostrado que no lo es) hubiera presentado el pasado domingo la dimisión, abriendo así a CiU un abanico de posibilidades. Pero esa dimisión hubiera arrastrado a los Pujol con él… y “la familia” (en el sentido que le daba a esta palabra Alfredo Capone) no quiere alejarse del poder. Pero si CiU quiere sobrevivir a los Pujol y sus validos les tendrá que “dar boleta” o resignarse a ser un partido teledirigido por los caprichos de un patriarca y de sus herederos (hay quien dice que esta Diada y sus derivados políticos es idea del viejo Pujol que ya chochea).

En otras palabras: De todos los genios que pergeñaron esa monstruosidad jurídica y política que se llamó nuevo Estatuto de Cataluña (Maragall, Zapatero, Montilla…), Mas era el único que quedaba aún vivo. Acaba de fallecer de un empacho de separatismo. Que descanse en paz y con él –si es que CiU quiere sobrevivir- deberá ir al panteón funerario toda “la familia” Pujol. Yo creo que a estas alturas ya han afanado bastante como para tomarse unas largas vacaciones en Acapulco (allí tienen “negoci”).

Como ha escrito el ya citado Santiago González,

»La independencia tendrá que esperar. La mayoría soberanista ha perdido siete escaños respecto a 2010. Si lo que preocupa a CiU es la jurisdicción penal, aún hay plazo para blanquear dineros negros, acogiéndose a la generosa amnistía fiscal del PP. Adéu, senyor Mas. Passi-ho bé.

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